
El 1 de octubre de 1931, las mujeres lograron un paso decisivo hacia la plena ciudadanía política en España. Durante la sesión de las Cortes Constituyentes, se debatió intensamente el derecho al voto femenino, con la intervención de figuras clave como Clara Campoamor y Victoria Kent.
La aprobación del artículo 36 de la Constitución garantizó que todos los ciudadanos, hombres y mujeres mayores de veintitrés años, tuvieran los mismos derechos electorales. Este momento reflejó no solo la evolución de la sociedad española, sino también la importancia del Congreso como escenario de avances democráticos y de reconocimiento de la igualdad.
