


El Hemiciclo o Salón de Sesiones tiene algunas de las obras más representativas del patrimonio artístico del Congreso.
La bóveda del Hemiciclo constituye la pintura monumental más importante del romanticismo español. Obra de Carlos Luis de Ribera, las pinturas de la bóveda narran la historia de la legislación, un recorrido que comienza en la época grecorromana y culmina en el Renacimiento. En su medallón central está representada la Reina Isabel II, que inauguró el Palacio del Congreso, rodeada de figuras destacadas de distintas épocas.
En la cabecera del Hemiciclo, a los dos lados de la Presidencia, se encuentran dos grandes lienzos históricos que simbolizan los orígenes del parlamentarismo español y la continuidad de la monarquía constitucional:
“Juramento de los diputados a las Cortes Generales y extraordinarias en 1810”, de José Casado del Alisal (1863). Representa el juramento de los diputados de las Cortes de Cádiz, reunidas inicialmente en la Real Isla de León durante la Guerra de la Independencia.
“María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295”, de Antonio Gisbert (1863). Pintado expresamente para ocupar la cabecera del Hemiciclo, este óleo recrea el momento en que la reina María de Molina presenta a su hijo, el niño rey Fernando IV, ante las Cortes reunidas en Valladolid.
La colección pictórica del Congreso forma parte de un programa iconográfico planificado por el arquitecto del Palacio Narciso Pascual y Colomer, que dejó definidos en su proyecto los temas y qué artistas debían formar de la decoración de su interior.
Así, hay varios tipos de pinturas en el interior del Palacio, como la pintura mural, en la que destacan las bóvedas del Salón de Sesiones, obra de Carlos Luis de Rivera, y la del Salón de Conferencias o de los Pasos Perdidos, pintada por Vicente Camarón, concebidas para ofrecer un relato visual de la tradición política y cultural española.
La pintura de historia está representada por obras entre la que destacan los grandes lienzos del Salón de Sesiones: “El Juramento de las Cortes de Cádiz en 1810”, de Casado del Alisal y “María de Molina presentando a su hijo Fernando IV niño a las Cortes de Valladolid de 1295”, de Antonio Gisbert; el cuadro “Mariana Pineda en Capilla”, que preside y da nombre a la Sala en la que se reúne la Junta de Portavoces. También encontramos el primer cuadro de Historia realizado por Antonio Gisbert, a los 26 años, en el que cuenta el ajusticiamiento de los Comuneros con un rigor compositivo e histórico notables.
El Catálogo del Patrimonio Histórico-Artístico incluye una colección de pintura de los siglos XVIII, XIX y XX, en la que destacan los retratos de presidentes de las Cortes pintados por los grandes autores del siglo XIX y XX, entre ellos Madrazo, Marceliano Santamaría, Sorolla, Piñolé, Naranjo, Hernán Cortes, o Bernardo Torrens; otros retratos como los tondos de presidentes del Gobierno y otros parlamentarios históricos, como el de Clara Campoamor, el último en incorporarse a la colección.
Además, el Congreso exhibe pinturas en depósito de otras instituciones, especialmente el Museo del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
El elemento escultórico más conocido del Palacio son los que custodian la escalinata principal, obra de Ponciano Ponzano. También en la fachada principal del Palacio destacan las esculturas en bajorrelieve del frontis, que representan alegorías como la Constitución o la Justicia.
En el interior, una gran escultura de la Isabel II en mármol de carrara, obra de Josep Piquer Duart, recibe a los visitantes en el Vestíbulo de la Reina.
En Hemiciclo dos grandes estatuas de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, flanquean la Presidencia. Sobre ellas, varias cariátides observan desde gran altura el Salón de Sesiones.
En el Salón de Pasos Perdidos, los escritorios y la Galería del Orden del Día pueden verse también los bustos de figuras destacadas de la historia parlamentaria,
En el Siglo XX la colección se ha ampliado con bustos de personalidades políticas, como el de Leopoldo Calvo-Sotelo o el retrato de Clara Campoamor, en metacrilato y vidrio. Además, el Palacio incorpora obras contemporáneas y abstractas de artistas como Alfaro, Palazuelo o Sempere, reflejando la evolución del arte en la institución.
Estas piezas cumplen una doble función: artística y conmemorativa. Ayudan a preservar la memoria institucional y a reconocer la trayectoria de parlamentarios ilustres.
La Biblioteca del Congreso está especializada en Derecho parlamentario, constitucional y ciencia política. Custodia miles de volúmenes, entre ellos ediciones históricas, publicaciones oficiales, colecciones legislativas y obras de referencia necesarias para la actividad parlamentaria.
Además de su función de apoyo técnico a los diputados y a los órganos de la Cámara, la Biblioteca conserva fondos históricos de gran valor documental, entre ellos ocho incunables, ejemplares únicos y ediciones de gran valor.
Sumando las ediciones físicas y electrónicas la Biblioteca tiene más de 150.000, que pueden consultarse en la página web del Congreso.
El Archivo del Congreso guarda la documentación generada por la actividad parlamentaria: iniciativas legislativas, actas, expedientes, documentos administrativos y fondos históricos. Este patrimonio documental permite reconstruir la historia parlamentaria y garantiza la transparencia institucional.