
El Congreso y el Teatro Real tienen una historia compartida. Nueve años, entre 1841 y 1850, en los que el Salón de Baile del entonces llamado Teatro de Oriente se convirtió en Salón de Sesiones para que los parlamentarios pudieran continuar su trabajo legislativo mientras se realizaban las obras de construcción del nuevo Palacio de la Carrera de San Jerónimo.
