El Senado es una de las dos Cámaras que forman las Cortes Generales, junto con el Congreso de los Diputados. Ambas instituciones representan al pueblo español y ejercen el poder legislativo del Estado.
Pero el Senado tiene una característica propia: la Constitución lo define como la Cámara de representación territorial. Su composición y ciertas funciones están relacionadas, por tanto, con la organización territorial de España y con las comunidades autónomas.
¿Qué hace exactamente el Senado? ¿Quiénes son los senadores y cómo se eligen? ¿Tiene las mismas funciones que el Congreso? ¿Y qué significa eso de que funciona como una Cámara de «segunda lectura»?
¿Quién forma el Senado?
El Senado está formado, en la actual legislatura por 266 senadores. Un número que puede cambiar dependiendo de la población de las comunidades autónomas. La mayor parte es elegida directamente por los ciudadanos en las elecciones generales y otra es designada por los parlamentos de las comunidades autónomas.
La mayoría de los senadores -un total de 208- fueron elegidos en las circunscripciones electorales. En cada provincia se eligen cuatro senadores. En las islas, el sistema es diferente: Gran Canaria, Mallorca y Tenerife eligen tres senadores cada una, mientras que las demás islas que constituyen circunscripción eligen uno. Ceuta y Melilla eligen dos senadores cada una.
Debemos apuntar que tras la última modificación de la Constitución, en las próximas elecciones Formentera elegirá senador propio, por lo que en total serán 209.
Además, cada comunidad autónoma designa un senador y otro más por cada millón de habitantes de su territorio. Esta es una de las claves para entender la dimensión territorial de la Cámara: los ciudadanos eligen directamente a una parte de sus miembros, mientras que otra es designada por las comunidades autónomas a través de sus parlamentos.
El mandato de los senadores es de cuatro años, aunque puede terminar antes si se disuelven las Cortes Generales.
¿Qué hace el Senado?
Como parte de las Cortes Generales, el Senado comparte con el Congreso las principales funciones de un Parlamento.
La primera es hacer las leyes. El Senado participa en el procedimiento legislativo, debate los proyectos y proposiciones de ley y puede introducir cambios o presentar un veto a los textos que recibe del Congreso.
La segunda es la función presupuestaria: el Senado participa en la tramitación y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, pudiendo incluir modificaciones en las partidas de gasto de los Ministerios.
Y la tercera es controlar al Gobierno. Los senadores pueden formular preguntas e interpelaciones, promover mociones y participar en debates, comparecencias y comisiones de investigación. De esta manera, el Gobierno debe dar explicaciones sobre su actuación ante la Cámara.
No obstante, la exigencia de responsabilidad política -a través de la moción de censura o de la cuestión de confianza- corresponde en exclusiva al Congreso, como cámara que otorga su confianza al presidente del Gobierno.
A estas funciones se suman otras, como la autorización de determinados tratados internacionales, la participación en la elección de miembros de órganos constitucionales y distintas competencias relacionadas con la organización territorial del Estado.
Una segunda mirada a las leyes
Habitualmente, las leyes comienzan su tramitación en el Congreso. Una vez aprobadas por la Cámara Baja, llegan al Senado, donde se vuelven a estudiar y debatir. Por eso suele decirse que el Senado desempeña una función de segunda lectura.
El Senado puede aprobar el texto con la misma redacción que aprobó el Congreso. En ese caso, la ley está lista para su entrada en vigor. Si introduce enmiendas —cambios en el texto— o aprueba un veto, por mayoría absoluta, el texto vuelve al Congreso, que puede aceptar o rechazar las modificaciones del Senado y, en determinadas condiciones, levantar su veto.
El procedimiento tiene además unos plazos concretos: el Senado dispone normalmente de dos meses para pronunciarse sobre los textos legislativos remitidos por el Congreso, plazo que se reduce a veinte días cuando se ha declarado la tramitación urgente.
La representación territorial
La Constitución establece que el Senado es la Cámara de representación territorial. Por eso, además de participar en las funciones parlamentarias que comparte con el Congreso, desempeña un papel específico en cuestiones relacionadas con las comunidades autónomas y la organización territorial del Estado.
Entre sus competencias en este ámbito se encuentran, por ejemplo, la autorización de determinados acuerdos de cooperación entre comunidades autónomas, algunas actuaciones relacionadas con el Fondo de Compensación Interterritorial y la intervención prevista en el artículo 155 de la Constitución cuando se dan las circunstancias establecidas en él.
¿Cómo trabaja el Senado?
El trabajo parlamentario no se desarrolla únicamente en el Pleno. Una parte fundamental de la actividad del Senado tiene lugar en sus comisiones, órganos especializados en distintas materias.
Las comisiones están formadas por senadores de todos los grupos parlamentarios de forma proporcional a su número de escaños en la Cámara. En ellas se estudian iniciativas legislativas, se celebran debates y comparecencias y se preparan asuntos que posteriormente pueden llegar al Pleno.
El Pleno reúne a todos los senadores y se ocupa de los asuntos más relevantes. Entre otras cuestiones, debate y vota iniciativas legislativas, mociones, preguntas e interpelaciones y participa en la elección de determinados órganos.
Para organizar toda la actividad, la Mesa del Senado, formada por el presidente, dos vicepresidentes y cuatro secretarios. Es el órgano rector de la Cámara y, entre otras funciones, organiza los trabajos parlamentarios, fija el calendario del Pleno y coordina la actividad de los distintos órganos. También hay una Junta de Portavoces, con funciones consultivas.
¿Y quién preside el Senado?
La Presidencia es elegida por los propios senadores al comienzo de cada legislatura. El presidente representa institucionalmente al Senado, convoca y preside sus sesiones y dirige los debates, además de velar por el cumplimiento del Reglamento de la Cámara.
Junto con la Mesa, la Junta de Portavoces y el resto de órganos parlamentarios, la Presidencia contribuye a organizar el funcionamiento cotidiano de la Cámara.
Un poco de historia
El Senado no nació con la Constitución de 1978. El bicameralismo tiene una larga historia en España. Las primeras Cortes modernas fueron unicamerales. El Senado apareció por primera vez en 1834, aunque entonces recibió el nombre de Estamento de Próceres, dentro del sistema de Cortes bicamerales establecido por el Estatuto Real.
Con la Constitución de 1837, la Cámara Alta pasó a denominarse Senado. A lo largo del siglo XIX tuvo diferentes composiciones y sistemas de elección, dependiendo de cada Constitución. Además, el Senado desapareció durante la Segunda República, cuyo Parlamento era unicameral.
Con el regreso de la democracia reapareció el bicameralismo. Las elecciones de 1977 dieron lugar a un Congreso y un Senado que participaron en la elaboración de la Constitución de 1978. El texto fundamental mantuvo las dos Cámaras y definió expresamente al Senado como Cámara de representación territorial.
Desde entonces, Congreso y Senado forman conjuntamente las Cortes Generales.
Conocer el Senado es esencial para entender cómo funciona nuestra democracia: cómo se hacen las leyes, cómo se controla al Gobierno y cómo se incorpora al Parlamento la organización territorial del Estado.
El Senado, la Cámara de representación territorial
En el Senado se debaten asuntos que afectan a la vida de todos. Desde el Palacio del Senado, los ciudadanos y las ciudadanas tenemos voz a través de los parlamentarios que nos representan.
¿Pero qué es exactamente el Senado? ¿Por qué es importante su actividad en una democracia parlamentaria? El Senado y el Congreso de los Diputados son las dos Cámaras que forman las Cortes Generales, el Poder Legislativo del Estado. La Constitución define al Senado, además, como la Cámara de representación territorial.
Los senadores y senadoras representan al pueblo español y son elegidos mediante un doble procedimiento: una parte es elegida directamente por los ciudadanos en las elecciones generales y otra es designada por los parlamentos de las comunidades autónomas. En la XV Legislatura, el Senado está compuesto por 266 senadores.
Organización y funciones
La función más conocida del Parlamento es legislar. En el Senado se debaten las leyes que llegan desde el Congreso y los senadores pueden presentar enmiendas o vetos. Por eso, el Senado desempeña habitualmente un papel de segunda lectura en el procedimiento legislativo. Pero también tiene un papel fundamental en el control al Gobierno. Los senadores pueden formular preguntas e interpelaciones, presentar mociones y participar en debates y comparecencias.
El Senado también participa en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y tiene otras funciones, como las relacionadas con determinados tratados y convenios internacionales, la designación de miembros de algunos órganos y las competencias que la Constitución le atribuye como Cámara de representación territorial. Entre estas últimas se encuentran algunas actuaciones relacionadas con las comunidades autónomas y la aplicación del artículo 155 de la Constitución.
Cada Legislatura, los senadores y las senadoras se organizan en grupos parlamentarios según su afinidad política y configuran los órganos parlamentarios para el buen funcionamiento de la Cámara. La Presidencia representa a la institución y dirige los debates parlamentarios. La Mesa es el órgano rector del Senado y organiza sus trabajos. Además, la actividad legislativa y de control se desarrolla entre el Pleno y las comisiones, donde se estudian y debaten las iniciativas parlamentarias.
El Senado no es sólo el lugar donde se revisan las leyes aprobadas por el Congreso. Es también un espacio de debate, de control al Gobierno y de representación territorial. Y, por ello, comprender su papel es también comprender cómo funciona nuestra democracia.
